Diosas Falaces

Todas las flores anaranjadas perdidas en el atardecer

Todas las flores anaranjadas al atardecer.

Diosas Falaces

Llevas el aroma tardío de todas las flores anaranjadas perdidas en el atardecer.

Llevabas un irreductible tiempo desgajando mis segundos a mordiscos perfectos.

Yo, era solo un trozo anónimo.

Un fragmento ausente desde la tarde en que me fui sin verte,

porque era tarde.

Llevabas cofias y apéndices, pestañas pegadas a un libro ilegible de fotografías y sellos postales.

Traías una gran sonrisa que sujetaba tu cabello a la puerta y yo,

no quería verte.

Mi espalda se enmarcaba entre la esquina y el parque de enfrente.

Solo tu aroma me indicaba que estabas allí,

amarrada a la puerta, a las rejas y

a ese jardín que sirve de cementerio improvisado a un querido perro.

Te miré retándote a una palabra, a una respuesta que fuerce la salida de la luna;

sin embargo dos mil y un escarabajos corrieron hacia tu boca extrayendo un “no”.

– : –

Era noche…

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