Diosas Falaces

Aracne negra

I

Dejas correr mi sangre por la cornisa.

II

El muro trota adolorido sin fe hasta el zócalo.

Un hilo bermellón ensucia el suelo.

 

III

Tu voz araña las paredes de la habitación sellando vacíos.

Mi piel es un puñado de papeles viejos…

Y te vas… vencida.

El aire de tus pulmones se contamina con los míos.

Tiemblas…

IMG_2889retretneo.jpeg

 

IV

Fraguas al instante una lanza-longhino

y te la clavas en el costado, en un sacrificio anti-amor,

al tiempo que yo,  Cervero-mutis me transformo en tu señor.

Tú, feudataria y sudor alquilados al dios del diablo.

Y es que es de noche y el tiempo se rompe en fracciones infernales

cuyos segundos fueron los intervalos de sangre que corría por el suelo,

hasta que se acabó.

Hundes la cabeza de lanza en mis pies  y sueñas despierta el sueño de Aracne moribunda.

Te declaras en paz.

Yo me proclamo muerto

con tu muerte.

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Una respuesta

  1. Un placer merodear por este espacio, Juan Alberto, al que llego desde PsP; y un poema interiorista con un halo de misterio.- Un saludo

    Me gusta

    octubre 25, 2013 en 7:11 am

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